22 de febrero de 2014

Antonio Machado - vida y obra


Antonio Machado
Antonio Machado, nacido en Sevilla en 1875 y fallecido en Colliure en 1936, es uno de los mejores literatos de España, miembro de la generación del 98 - junto a Maeztu, Azorín, Valle Inclán, Baroja, Benavente.. las mejores páginas escritas tras el Siglo de Oro español - cuya obra puede incluirse en la corriente del modernismo.

Era el segundo de 5 hermanos, su padre, apodado "demófilo" realizo estudios y escribió algún libro sobre flamenco.

Al ser promovido su abuelo a profesor de la Universidad de Madrid la familia se trasladó a la capital y allí Antonio realizó estudios en la institución libre de enseñanza que años antes había fundado Giner de los Rios. Comenzó a estudiar bachillerato y a la vez que se aficionaba al teatro asistía a tertulias literarias; la familia tuvo problemas económicos por el fallecimiento del padre y el abuelo dejando entonces Antonio los estudios.

Marchó a París donde vivía su hermano poeta, Manuel Machado conociendo allí a Baroja y Wilde, terminando allí el bachiller. en 1902 volvió a Madrid y conoció a J. Ramón Jiménez, Rubén Dario y en el año siguiente publicó su primer libro "Soledades"

Lápida Antonio Machado
En 1907 publicó Soledades, Galerías y Otros poemas, una versión ampliada de Soledades, y ganó las oposiciones al puesto de catedrático de francés eligiendo un colegio en Soria; allí conoció a Leonor Izquierdo y se casó, el con 34 y ella con 15 años.

Leonor murió en 1912 y el marchó con su madre a Baeza (Jaén) donde dió clases. En este año publicó "Campos de Castilla", conociendo a Lorca en estos años.

En 1919 se trasladó a Segovia conoció en 1928 a una dama madrileña de paso por la ciudad,  Pilar Valderrama, de la que se enamoró perdídamente. Al estar ella casada, la relación quedó en platónica, en algunas obras ella aparece con el apodo de Guiomar.

Cuando Estalló la guerra pasó a Valencia y luego a Barcelona, donde escribió artículos en "la Vanguardia", diario no oficial de la España republicana.  A principios de febrero de 1939 pasó a Francia ante la caída de Barcelona, salió de España el 27 de enero llegando a Colliure donde murió el 22 de febrero; casualmente tres días después murió su madre.




Obras:

Soledades en 1903
Soledades, galerías, y otros poemas. en 1907
Campos de Castilla en 1912.
Poesías completas en 1917
Nuevas canciones en 1924
Poesías completas editado en 1928 y 1933, con Juan de Mairena
La Guerra último libro, en 1937


El gran Cantautor Joan Manuel Serrat utilizó varios de los poemas de Machado para crear uno de sus mejores trabajos discográficos, este es el enlace, aunque recomiendo no perder la lectura de estos poemas, auténticas maravillas de la poesía española.







RETRATO

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
Y un huerto claro donde madura el limonero;
Mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
Mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
-Ya conocéis mi torpe aliño indumentario-,
Mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
Y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
Pero mi verso brota de manantial sereno;
Y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
Corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
Mas no amo los afeites de la actual cosmética,
Ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
Y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
Y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
Mi verso, como deja el capitán su espada:
Famosa por la mano viril que la blandiera,
No por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
-Quien habla solo espera hablar a Dios un día-;
Mi soliloquio es plática con ese buen amigo
Que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
El traje que me cubre y la mansión que habito,
El pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último viaje,
Y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
Me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
Casi desnudo, como los hijos de la mar.



YO VOY SOÑANDO CAMINOS

Yo voy soñando caminos
De la tarde. ¡Las colinas
Doradas, los verdes pinos,
Las polvorientas encinas!
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero,
A lo largo del sendero...
-La tarde cayendo está-.
En el corazón tenía
La espina de una pasión;
Logré arrancármela un día;
Ya no siento el corazón.
Y todo el campo un momento
Se queda, mudo y sombrío,
Meditando. Suena el viento
En los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
Y el camino se serpea
Y débilmente blanquea,
Se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
Aguda espina dorada,
Quién te volviera a sentir
En el corazón clavada.



A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
Y en su mitad podrido,
Con las lluvias de abril y el sol de mayo,
Algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
Que lame el Duero! Un musgo amarillento
Le mancha la corteza blanquecina
Al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
Que guardan el camino y la ribera,
Habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
Va trepando por él, y en sus entrañas
Hunden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
Con su hacha el leñador, y el carpintero
Te convierta en melena de campana,
Lanza de carro o yugo de carreta;
Antes que rojo en el hogar, mañana
Ardas, de alguna mísera caseta
Al borde de un camino;
Antes que te descuaje un torbellino
Y tronche el soplo de las sierras blancas;
Antes que el río hacia la mar te empuje,
Por valles y barrancas,
Olmo, quiero anotar en mi cartera
La gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
También hacia la luz y hacia la vida,
Otro milagro de la primavera.


DEL PASADO EFIMERO

Este hombre del casino provinciano
Que vio a Carancha recibir un día,
Tiene mustia la tez, el pelo cano,
Ojos velados por melancolía;
Bajo el bigote gris, labios de hastío,
Y una triste expresión, que no es tristeza,
Sino algo más y menos: el vacío
Del mundo en la oquedad de su cabeza.
Aún luce de corinto terciopelo
Chaqueta y pantalón abotinado,
Y un cordobés color de caramelo,
Pulido y torneado.
Tres veces heredó; tres ha perdido
Al monte su caudal; dos ha enviudado.
Sólo se anima ante el azar prohibido,
Sobre el verde tapete reclinado,
O al evocar la tarde de un torero,
La suerte de un tahúr, o si alguien cuenta
La hazaña de un gallardo bandolero,
O la proeza de un matón, sangrienta.
Bosteza de política banales
Dicterios al gobierno reaccionario,
Y augura que vendrán los liberales,
Cual torna la cigüeña al campanario.
Un poco labrador, del cielo aguarda
Y al cielo teme; alguna vez suspira.
Pensando en su olivar, y al cielo mira
Con ojo inquieto, si la lluvia tarda.
Lo demás, taciturno, hipocondríaco,
Prisionero en la Arcadia del presente,
Le aburre; sólo el humo del tabaco
Simula algunas sombras en su frente.
Este hombre no es de ayer ni es de mañana,
Sino de nunca; de la cepa hispana
No es fruto maduro ni podrido,
Es una fruta vana
De aquella España que pasó y no ha sido,
Esa que hoy tiene la cabeza cana.


EL MAÑANA EFIMERO

La España de charanga y pandereta,
Cerrado y sacristía,
Devota de Frascuelo y de María,
De espíritu burlón y de alma quieta,
Ha de tener su mármol y su día,
Su infalible mañana y su poeta.
El vano ayer engendrará un mañana
Vacío y, ¡por ventura!, pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
Un sayón con hechuras de bolero,
A la moda de Francia realista,
Un poco al uso de París pagano,
Y al estilo de España especialista
En el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
Vieja y tahúr, zaragatera y triste;
Esa España inferior que ora y embiste,
Cuando se digna usar la cabeza,
Aún tendrá luengo parto de varones
Amantes de sagradas tradiciones
Y de sagradas formas y maneras;
Florecerán las barbas apostólicas,
Y otras calvas en otras calaveras
Brillarán, venerables católicas,
El vano ayer engendrará un mañana
Vacío y, ¡por ventura!, pasajero,
La sombra de un lechuzo tarambana,
De un sayón con hechuras de bolero:
El vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahíto
De vino malo, un rojo sol corona
De heces turbias las cumbres de granito;
Hay un mañana estomagante escrito
En la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
La España del cincel y de la maza,
Con esa eterna juventud que se hace
Del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
Con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.


2 comentarios:

  1. Un hombre que murió por lo que creía: un poeta descomunal que supo hacer una obra erudita, pero accesible; que retrató, a la perfección esa España herida, pero nunca muerta. Excelente homenaje. Le agrego a mi lista de blogs, y le dejo mi bitácora, por si le interesa. Que pase usted un buen fin de semana.

    www.ourgodsaredead.wordpress.com

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