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* El Alcázar de Sevilla - I - Introducción




 

Alcázar de Sevilla I     Introducción
Alcázar de Sevilla II    Patio y Cuarto Almirante
Alcázar de Sevilla III   El Palacio Mudéjar
Alcázar de Sevilla IV   El Palacio Alto
Alcázar de Sevilla V    El Palacio Gótico
 
El alcázar de Sevilla es una edificación situada en Sevilla, y que desde hace unos 10 siglos, tras reformas y ampliaciones, se constituye como el Palacio Real en uso más antiguo de Occidente, pues a día continua siendo la residencia oficial de los reyes de España en sus visitas a Sevilla.

Desde el albor de los tiempos Sevilla, gracias a su rio que la convertía en el último puerto navegable, y a su privilegiada ubicación, fue ocupada por distintos pueblos y culturas, los íberos, Tartessos, romanos, musulmanes y cristianos. Sevilla se llamó Ispal, Híspalis, Isbiliya. Cada uno de estos pueblos dejó en Sevilla su poso, su impronta, que a los largo de los siglos ha ido marcando el sello de la ciudad.

Respecto al alcázar nos encontramos con un palacio ecléctico, posee una entretejida mezcla de estilos artísticos, poseyendo elementos musulmanes, góticos, mudéjares, renacentistas, barrocos, románticos.. todo ello a lo largo de sus casi 1000 años

Se supone que en el S. VIII a.C la parcela que hoy ocupa el alcázar ya estuvo ocupada por algún edificio público. Gracias a catas arqueológicas realizadas en el entorno del alcázar de Sevilla se ha podido identificar que en su momento, alrededor del Siglo I a.C. en plena ocupación romana, existió en lo que hoy es el patio de banderas del alcázar un edifico romano, se desconoce el motivo de su edificación. Mas adelante se edificó, según restos encontrados, una iglesia paleocristiana ( estilo de arte que se desarrolla durante los cinco primeros siglos de nuestra era, desde la aparición del cristianismo, durante la dominación romana, hasta la invasión de los pueblos bárbaros, en occidente desaparece como tal, no en oriente que es sustituido por el arte bizantino ). se identifican estos restos con la Basilica de San Vicente. Parte de los restos de este templo basilical fueron incorporados en la construcción del palacio mudéjar de Pedro I.

Para entender la ocupación del terreno, e imaginar que restos pueden estar bajo el actual alcázar, basta con echar la vista atrás y ver la cronología de las ocupaciones que ha sufrido la ciudad. Fenicios (S . VIII a.C ); Tartessos ( S. VI y V a.C ), Turdetanos ( S. V a.C.), Cartagineses ( S. III a.C ), Romanos ( desde 206 a.C. hasta 531 d. C ); Visigodos ( 531 d.C a 711 d.C ), Árabes ( 711 d.C. a 1248 d.C); Cristianos ( 1248 d.C. a nuestros días) , con momentos de dominación conjunta entre romanos con Vándalos y Suevos.

La configuración que hoy podemos disfrutar del alcázar se debe a varias intervenciones, modificaciones y ampliaciones, que se han ido dando a la largo de su historia. En principio, y simplificando la historia podemos entender que hay 5 fases o estilos predominantes, árabe, gótico, mudéjar, renacentista y romántico. Cada una de estas fases ha añadido valor al edificio y los artistas han sabido integrar esta mezcolanza de estilos haciéndolos compatibles entre ellos

Lo que hoy conocemos como alcázar inició su historia tras la caída del califato de Córdoba, proclamado en 929 por el califa Abd el-Rahmán; en ese momento Córdoba era la cabeza de Al-andalus, dominando toda la zona peninsular bajo domicilio musulmán. Ya en esa época existía una alcazaba levantada por los Omeyas en el lugar, pero caído el Califato en 1031 este se divide en reinos de taifas, siendo uno de ellos el de Sevilla. Al frente de la taifa de Sevilla se situó la dinastía abadí que, en el siglo XI comienza a levanta el “Alcázar Bendito”, ampliando la alcazaba. Más adelante Al-mutamid vuelve a ampliar el palacio hacia el oeste.

Con posterioridad, en 1147, los almohades invaden la península, esta casta seguía la ortodoxia del islamismo y derrocó a a los almorávides, a los cuales acusaban de ser demasiado lasos en la interpretación de la ley musulmana. Con la llegada de los almohades su caudillo Abu Yaqub Yusuf convirtió Sevilla en la capital del imperio Almohade.

Los almohades durante los S. XI y XII levantaron varios de las obras más emblemáticas del periodo musulmán en Sevilla, son los responsables de edificar la Giralda, la Torres del Oro y de la Plata, realizan las actuales murallas del alcázar y dentro del recinto hoy podemos apreciar el Patio del Yeso y el Patio del Crucero. También modifican las antiguas murallas de la ciudad, las romanas, y crean un sistema de protección de 7.6 km de longitud, con 166 torres y 6 postigos, son las murallas que vemos hoy en algunos lienzos de muralla que han sobrevivido.

Empezando por el área exterior, la más visible, esta está delimitada por la muralla que separa el espacio civil de la ciudad del espacio real. Esta muralla que hoy observamos es de la época árabe, realizada bajo el mandato de los almohades sobre las antiguas murallas romanas, está realizada con piedra y ladrillo, la piedra es de la comarca de los Alcores.

La altura de las torres llega a los 18 metros, y lo general es que base sea cuadrada de unos cuatro metros y medio; el grosor de la muralla excede de los 2 metros; y sobre las puertas se colocan matacanes ( Caja de obra, maciza, cubierta y volada, o galería en forma de voladizo, sin suelo, o con este perforado, que permitía lanzar objetos desde arriba a fin de proteger puertas u otras zonas vulnerables ) . La propia estructura de la muralla denota las precauciones que se solían tomar para evitar un asalto a la fortaleza donde residía la clase dirigente, el grosor de sus muros, sus torres defensivas, sus matacanes hacen del palacio un lugar inaccesible.

Amén de las murallas que rodeaban el palacio, en esta época también se edifico la coracha ( lienzo de muralla que protege la comunicación entre una fortaleza y un punto concreto que no está lejos de dicha fortificación ) que unía el alcázar con la Torre del Oro. Esta era una muralla que, partiendo del alcázar, unía 4 torres y que estaba destinada a poder abandonar el palacio con destino al rio en caso de huida.

Las torres que se conectaban están aún en pie. La primera es la situada en la calle Santo Tomás, anexa al edificio de la Cilla del Cabildo ( Despensa, almacen, bodega donde el cabildo catedralicio guardaba el grano correspondiente a los diezmos que le correspondían ) es una torre de 4 lados. Más adelante, en la esquina de la Avda de la Constitución está la Torre de Abd Al Aziz, torre de 6 lados. Esta torre protegía el arquillo del mismo nombre que servía de puerta de ingreso al alcázar en el S. XI, en la época de la taifa. Este arquillo aún puede ser visto en la Avd de la constitución, y es el que da acceso a la calle Miguel de Mañara.



La tercera torre es la de la Plata, levantada en S. XII, edificio octogonal a medio camino entre la torre anterior y la última de la coracha, la Torre del Oro, edificación de 1220-1221, cuyo objetivo era vigilar y evitar invasiones a través del rio, y que a su vez permitía embarcar sin pisar tierra firme desde el propio palacio.

El alcázar actual tiene dos accesos, uno situado en la Puerta del León, mediante el cual se accede al Patio del León y al Patio de la Montería. Data del S. XIV y el azulejo que figura en su frente se colocó a finales del siglo XIX sustituyendo a un lienzo que había en el lugar. Es también llamada Puerta de la Montería porque a través de ella salían las partidas de caza. Se puede observar sobre la puerta un matacán preparado para arrojar piedras sobre aquellos que quisieran atravesar o tumbar la puerta por la fuerza.




La otra entrada, la del apeadero, situada en el Patio de Banderas, patio de armas del palacio, se realizó con posterioridad, en el siglo XVII, su arquitecto fue Vermondo Resta y es un edificio de planta basilical, tres naves, la central de mayor altura, separadas por columnas toscanas que sustentan arcos de medio punto. Esta entrada/salida servía para que los carruajes pudiesen acceder al recinto en un espacio cubierto. Como la otra puerta conecta con el Patio de la Montería.

Hay otras dos puertas hoy cerradas, tapiadas mejor dicho, que en su día sirvieron para acceder al recinto. La primera en antiguedad está situada en la calla Romero Murube, es la entrada primigenia del monumento, datando del S. XI. La otra, de mayor tamaño, esta situada en la calle Miguel de Mañara, y conecta a través de esta calle con el arco de Abd Al Aziz que se encuentra en la avenida de la Constitución 




El palacio tiene una extensión de unas 7 hectareas, aproximadamente el tamaño de 14 terrenos de fútbol. No guarda relación con los palacios medievales, los cuales poseían altas y grandes estancias, en este caso se articula alrededor de patios con espacios fragmentados, pequeños en superficie y en altura, lo que facilitaba su habitabilidad; ni tampoco con los renacentistas, los cuales tenían fachadas exhuberantes que servían para demostrar el poder de sus propietarios, aquí la fachada, la muralla, es sobría y se guarda todo el esplendor para la zona privada

Para concluir esta introducción haremos un somero repaso, ampliable en artículos siguientes, sobre la evolución del monumento tras la conquista de Sevilla por parte de Fernando III, ya que de los restos anteriores, de la época musulmana, solo nos quedan vestigios, las murallas, entradas cerradas y el Patio del Yeso.

El primero que realizó modificaciones/construcciones en el edificio fue Alfonso X el Sabio, su padre, Fernando III determinó no modificar el monumento. Alfonso X levantó un palacio sobre el palacio almohade, y levantó el Palacio Gótico, hoy llamado de Carlos V.

Pedro I, el Cruel o Justiciero, según se lea su historia, sucede en el trono a su padre, Alfonso XI. Su vida está marcada por la disputa entre él, hijo legítimo del rey, y sus hermanastros, nacidos de los amores extramatrimoniales de su padre con Leonor de Guzmán. en 1364 Pedro I une a los mejores artesanos y se levanta un palacio de estilo mudéjar que recoje lo mejor de los modelos ya establecidos en la Alhambra, en Córdoba o en Toledo, palacio que gira en torno al Patio de las Doncellas.

Los Reyes Católicos pusieron su impronta en el palacio renacentista que se levantó sobre el palacio de Al-mutamid, la Casa de la Contratación, edificio destinado a centralizar los documentos e información de la conquista de América. El edificio gira sobre la Sala del Almirante. Ya en el Siglo XVI Carlos V y Felipe II realizaron reformas renacentistas, como por ejemplo, la edificación del apeadero.





Con la llegada del romanticismo siglos después, movimiento que queire recuperar el pasado para reafirmar los elementos nacionales, se realizan nuevas modificacion en el complejo. En 1913 Alfonso XIII adquiere la Puerta de Marchena, del palacio del Duque de Arcos y la traslada al palacio, se coloca junto a la Torre del Agua, junto a la Galería de los Grutescos, y sirve para dar acceso a parte de los jardines. Se realiza el jardín Inglés como homenaje a María Victoria Eugenia, mujer de Alfonso XIII y de nacionalidad inglesa





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